Desde tiempos inmemorables el hombre ha escalado para ponerse al nivel de un dios, descifrando cada vez más la naturaleza y todo lo que ella conlleva, se ha avanzado en el descubrimiento de partículas, de las que se dice, que comenzó todo. Para ello se han tomado conocimientos de varias ciencias como la psicología, las matemáticas, la antropología, entre otras para apoyar posibles hipótesis en teorías previamente formuladas por grandes filósofos de la antigüedad.
Posiblemente la naturaleza y el cosmos ya estuviera totalmente descifrados si no fuera por la irrupción de la moral religiosa al quemar la biblioteca de Alejandría, el lugar donde reposaban los conocimientos sobre el mundo, alcanzados por sabios como Aristarco, Hiparco, Euclides, entre otros grandes estudiosos del universo.
A diario estamos aplicando la hermenéutica inconscientemente al conversar con alguien, al observar nuestro entorno, al palpar cualquier objeto o leer algún texto, porque texto no es solo un montón de palabras que comuniquen algo con sentido, sino cualquier objeto que exprese algo, un gesto, una posición, una luz, una imagen, etc.
Entonces la hermenéutica ve desde algo tan sencillo como: comprender el significado de una palabra, hasta descifrar los grandes misterios del universo y su formación, es el vínculo que existe entre el afán por el conocimiento y el mundo en que habitamos.
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